Recogida de paquetes para empresas: cómo organizarla
Guía para organizar la recogida de paquetes de tu empresa: opciones con el transportista, hora de corte, control de bul…
Si tu transportista falla, lo primero es saber a cuántos envíos afecta y desde cuándo, contactar con él por el canal acordado, decidir qué haces con los pedidos nuevos (seguir, pausar o desviarlos a otro transportista), avisar a los clientes afectados y dejarlo todo registrado. Con un plan preparado, eso se hace en horas; sin él, se improvisa con los clientes ya preguntando. En esta guía vemos qué se considera un fallo, qué dejar listo antes y qué hacer paso a paso cuando ocurre.
No todos los fallos son iguales, y la respuesta cambia según su alcance:
| Situación | Cómo se nota | Primera acción |
|---|---|---|
| Retraso puntual | Algunos envíos tardan más de lo previsto | Seguirlos y avisar a los clientes afectados |
| Retraso generalizado | Muchos envíos sin movimiento o con plazos incumplidos | Contactar con el transportista y valorar desviar los pedidos nuevos |
| Recogidas que no se hacen | El repartidor no pasa o recoge menos de lo previsto | Dejar constancia y buscar alternativa para los envíos del día |
| Servicio interrumpido | El transportista no puede recoger o entregar durante un tiempo | Activar el transportista de reserva y avisar a los clientes |
Qué lo provoca importa menos que detectarlo pronto: lo que determina tu respuesta es el alcance.
Un transportista de reserva, ya probado. Tener un segundo no basta si nunca has enviado con él. Debe estar dado de alta, con las condiciones claras y con algún envío real hecho. Puede ser otro courier en España o un servicio de mensajería distinto al habitual. Qué dejar acordado con cada uno lo explicamos en qué pactar con el transportista.
Reglas de desvío. Define qué pedidos irían al segundo (por zona, tipo de paquete o urgencia) y quién decide.
Un criterio de activación. Decide cuándo se activa el plan: por ejemplo, cuántos días de retraso o cuántas recogidas fallidas. Fíjalo con tus propios datos; sin él, se discute en plena crisis.
Contactos y canales. Anota el interlocutor y el canal de incidencias de cada transportista donde lo vea todo el equipo.
Mensajes preparados. Deja textos de aviso a clientes listos para ajustar.
Un responsable y un suplente. Alguien que lidere y alguien que lo sustituya.
Un ejemplo orientativo: una tienda ve que muchos pedidos de una misma zona llevan días sin moverse. Si ya tiene un transportista de reserva probado, los pedidos nuevos de esa zona pueden salir con él ese mismo día; si no, pasan días buscando y dando de alta una alternativa, mientras las consultas se acumulan.
Haz balance con tus datos: cuántos envíos se vieron afectados, cuánto se retrasaron, cuántos clientes contactaron y cómo respondió el transportista. Si hubo paquetes dañados o perdidos, te explicamos cómo reclamar un paquete dañado o perdido.
Después decide qué cambia. Si el fallo fue puntual, quizá baste con ajustar el acuerdo. Si se repite, valora repartir los envíos entre varias empresas de reparto o revisar con quién trabajas. Cambiar de transportista es una opción, no la primera: conviene decidir con datos y no con la última crisis.
Una plataforma logística 360 que conecta tu e-commerce y tus transportistas y gestiona etiquetas, recogidas, seguimiento e incidencias desde un solo sitio. En un plan de contingencia, eso se traduce en dos cosas: ver el estado de tus envíos en un mismo lugar, para calcular el alcance de un problema sin entrar transportista por transportista, y poder tener el de reserva conectado de antemano, de modo que desviar pedidos no obligue a rehacer cómo generas etiquetas y recogidas.
Con qué transportistas se conecta y cómo se aplica a tu caso conviene revisarlo con su equipo antes de plantear el plan.
Cuando un fallo del primero te dejaría sin alternativa o cuando tu volumen o tus picos hacen arriesgado depender de uno solo. No tiene por qué usarse a diario: basta con tenerlo dado de alta y probado. Gestionar varios desde un mismo sitio reduce el trabajo de mantenerlo listo.
Mira cuántos envíos llevan tiempo sin cambiar de estado, si coinciden en zona o fecha de salida y cuántas recogidas no se han hecho. Si reúnes el estado de todos tus envíos en un mismo sitio es más fácil ver si es un patrón.
Sí. Cuenta lo que sabes, lo que estás haciendo y cuándo volverás a escribir, sin comprometer una fecha de entrega hasta tener confirmación del transportista.
Trátalos aparte: contacta con el cliente, ofrécele una alternativa (otro envío, otro transportista o un cambio de entrega) y confirma qué puede hacer el transportista de reserva.
Generar etiquetas, programar recogidas y seguir envíos desde cero en otro sistema ralentiza el cambio. Con una plataforma que conecte a ambos mantienes el mismo proceso.
Un plan de contingencia no se estrena en plena crisis