Cómo reducir incidencias en exportaciones internacionales
Aprende cómo reducir incidencias en exportaciones internacionales evitando errores documentales, problemas aduaneros y …
Los envíos internacionales requieren algo más de planificación que una expedición nacional. La documentación, el origen de la mercancía, su clasificación arancelaria o las restricciones del país de destino pueden afectar tanto al coste como al tiempo de entrega.
Un dato incorrecto puede generar retrasos en aduanas, gastos adicionales o incluso impedir temporalmente la entrada de la mercancía. Por eso, revisar algunos aspectos antes de realizar el envío ayuda a reducir incidencias y tener una operación más previsible.
Estos son algunos de los errores más frecuentes y qué puedes hacer para evitarlos.
Un código postal equivocado, un número de puerta ausente o un teléfono incorrecto pueden dificultar la entrega incluso cuando el resto del envío se ha preparado correctamente.
En expediciones internacionales conviene comprobar especialmente:
Una dirección correcta desde el inicio evita correcciones posteriores y facilita el trabajo del transportista en destino.
Si realizas expediciones fuera de España de forma habitual, contar con una gestión centralizada de tus envíos internacionales puede ayudarte a mantener la información organizada y seleccionar el servicio adecuado para cada destino.
La documentación es una de las principales diferencias entre un envío nacional y determinadas operaciones internacionales.
Cuando existe un despacho aduanero, la información declarada debe coincidir con la mercancía que realmente se transporta. Según el tipo de operación, puede ser necesario disponer de factura comercial, declaración aduanera, documentación de origen, licencias u otros certificados.
Una factura comercial debería identificar correctamente elementos como:
Los documentos incompletos o inconsistentes pueden provocar solicitudes de información adicional y retrasar el despacho.
Descripciones como “ropa”, “accesorios”, “repuestos” o “muestras” pueden resultar insuficientes para identificar correctamente lo que contiene un envío.
La descripción debe permitir entender qué producto se está transportando.
Por ejemplo, en lugar de indicar:
“Ropa”
puede ser necesario especificar:
“Camisetas de algodón para adulto”
La composición, el material, el uso y otras características pueden ser importantes porque influyen en la clasificación arancelaria y en los posibles requisitos aplicables al producto.
Una descripción clara facilita el despacho y reduce el riesgo de que las autoridades aduaneras soliciten aclaraciones adicionales.
Las mercancías que entran o salen del territorio aduanero deben clasificarse mediante el código correspondiente.
Esta clasificación puede determinar:
Dos productos que parecen similares pueden tener códigos diferentes debido a su composición, material o uso.
Por eso, no conviene elegir un código únicamente porque la descripción parece aproximarse al producto.
Si quieres profundizar en este proceso, puedes consultar nuestra guía sobre cómo calcular los aranceles de una importación, donde explicamos cómo influyen el código TARIC, el origen y el valor en aduana en el cálculo.
El país desde el que sale físicamente un paquete no siempre es el país de origen de la mercancía.
Por ejemplo, un producto fabricado en China podría almacenarse en otro país antes de ser enviado posteriormente a España. El lugar desde donde se expide no cambia automáticamente su origen aduanero.
Este dato es importante porque el origen puede afectar:
Si existe un acuerdo comercial con la Unión Europea, tampoco debe asumirse automáticamente que el producto tendrá un arancel reducido. Será necesario comprobar que cumple las reglas de origen correspondientes y disponer de la prueba exigida.
Otro error frecuente consiste en calcular el coste de una importación sumando únicamente:
mercancía + transporte
Sin embargo, una operación internacional puede generar otros conceptos, como:
Estos costes pueden afectar significativamente al margen del producto.
Antes de realizar la operación también es importante saber quién asumirá cada gasto. Los Incoterms ayudan a establecer las responsabilidades del comprador y del vendedor en aspectos como el transporte, el seguro o los trámites de importación y exportación.
Calcular estos conceptos antes de cerrar la compra permite conocer mejor el coste real de la mercancía puesta en destino.
Que una mercancía pueda transportarse físicamente no significa que pueda importarse o exportarse libremente.
Dependiendo del producto y del país pueden existir requisitos relacionados con:
Algunas mercancías necesitan certificados, controles sanitarios, licencias o autorizaciones antes de poder entrar en un país.
Por eso, la comprobación debe realizarse antes de contratar el transporte. Descubrir una restricción cuando el paquete ya se encuentra en tránsito puede generar retrasos, costes de almacenaje o incluso una devolución al origen.
El transporte más económico no siempre es el más adecuado para cada envío.
Además del precio, conviene comparar:
Por ejemplo, una mercancía destinada a una producción urgente puede justificar un servicio express, mientras que un pedido sin una fecha crítica podría utilizar una alternativa más económica.
Elegir el servicio según las necesidades reales de cada operación ayuda a equilibrar coste y nivel de servicio.
Un envío internacional puede pasar por diferentes centros logísticos, vehículos, cintas de clasificación y procesos de manipulación antes de llegar al destinatario.
Por eso, el embalaje debe adaptarse a:
Una caja demasiado grande puede permitir que el contenido se mueva durante el trayecto, mientras que una caja deteriorada puede perder resistencia.
También conviene utilizar suficiente protección interior, cerrar correctamente el paquete y retirar etiquetas antiguas que puedan provocar errores durante la clasificación.
En mercancías delicadas, refrigeradas, peligrosas o de alto valor pueden ser necesarios sistemas de embalaje específicos.
Crear la etiqueta y entregar el paquete al transportista no significa que la gestión haya terminado.
El seguimiento permite comprobar:
Detectar una incidencia pronto facilita aportar documentación o corregir información antes de que el problema se prolongue.
Para empresas que trabajan con varios operadores, centralizar el tracking también ayuda a evitar tener que consultar diferentes portales para conocer el estado de cada expedición.
Antes de confirmar el transporte, comprueba:
Una revisión de pocos minutos antes de la expedición puede evitar bastante tiempo dedicado posteriormente a resolver incidencias.
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