¿Cuánto cuesta realmente la logística de un ecommerce?
Descubre cuánto cuesta realmente la logística de un ecommerce, qué costes debes tener en cuenta y cómo calcular el cost…
Pasar de 100 a 1.000 pedidos al mes no significa simplemente hacer diez veces más de lo mismo.
Es uno de los errores más habituales cuando una empresa empieza a crecer.
Los procesos que funcionaban perfectamente con un volumen reducido pueden empezar a generar errores, retrasos y una carga de trabajo difícil de sostener cuando el número de pedidos aumenta.
Porque crecer no consiste únicamente en vender más.
También significa gestionar más información, más productos, más clientes, más envíos y más situaciones que resolver.
La logística tiene que crecer al mismo ritmo que el negocio.
Pero ¿qué cambia realmente cuando una empresa pasa de gestionar unos pocos pedidos a manejar un volumen mucho mayor?
Vamos a recorrer las diferentes etapas.
Cuanto mayor es el volumen de pedidos, menor debería ser la dependencia de procesos manuales y mayor la necesidad de organización, tecnología y control.
Una empresa que gestiona 100 pedidos al mes puede trabajar de una manera muy diferente a otra que gestiona 1.000.
La diferencia no está únicamente en el número.
Está en la complejidad que aparece alrededor de cada pedido.
Con un volumen aproximado de 100 pedidos mensuales, muchas empresas todavía pueden gestionar gran parte de su operativa manualmente.
Es habitual que una o varias personas se encarguen de revisar los pedidos, preparar los productos, embalar, crear etiquetas, coordinar recogidas y consultar el seguimiento de los envíos.
En esta etapa, el sistema puede funcionar incluso aunque los procesos no estén completamente optimizados.
¿Por qué?
Porque todavía existe margen para corregir errores manualmente.
Si aparece un problema, alguien puede intervenir.
Si hay pocos pedidos pendientes, es relativamente sencillo revisar uno por uno.
El problema es que este modelo no siempre escala.
Muchas empresas esperan a tener un problema importante antes de revisar su logística.
Pero el momento más sencillo para mejorar procesos suele ser antes de que el crecimiento genere demasiada complejidad.
Con 100 pedidos al mes, puede ser un buen momento para documentar procesos y detectar qué tareas se están realizando de forma repetitiva.
En este punto, la logística empieza a ocupar una parte más importante del día a día.
Las tareas que antes requerían poco tiempo empiezan a multiplicarse.
Ya no se trata únicamente de preparar más cajas. También aumentan las etiquetas, las consultas de seguimiento, las incidencias, los movimientos de stock, las recogidas y la coordinación con transportistas.
Aquí suelen aparecer las primeras señales de que la operativa necesita evolucionar.
Por ejemplo, el equipo dedica cada vez más horas a tareas logísticas, empiezan a producirse errores de preparación, se pierde tiempo buscando información, la gestión depende demasiado de personas concretas y resulta difícil saber qué está ocurriendo con todos los envíos.
La empresa todavía puede controlar la situación, pero empieza a depender demasiado del esfuerzo individual del equipo.
Cuando el volumen continúa creciendo, los procesos improvisados empiezan a convertirse en un problema.
Lo que antes se solucionaba hablando directamente con una persona o revisando una hoja de cálculo empieza a requerir una estructura más clara.
En esta etapa suele ser necesario revisar cómo se reciben y gestionan los pedidos, cómo se actualiza el stock, cómo se organiza la preparación, cómo se generan las etiquetas, cómo se gestionan diferentes transportistas y cómo se registran las incidencias.
Este es un punto importante.
Cuando el volumen aumenta, la solución no debería ser simplemente pedir al equipo que trabaje más rápido.
El objetivo debería ser cambiar el sistema.
Una empresa que intenta gestionar 500 pedidos utilizando exactamente los mismos procesos que utilizaba para 100 probablemente acabará generando más errores.
La escalabilidad no consiste en hacer más esfuerzo.
Consiste en conseguir que la estructura soporte más volumen.
A partir de este volumen, la logística ya puede requerir una organización mucho más estructurada.
Cada decisión tiene más impacto.
Un pequeño error que afecta a un pedido puede convertirse rápidamente en un problema repetido cientos de veces.
Por eso, en esta etapa suele ser especialmente importante tener control sobre el stock, los pedidos pendientes, la preparación, los transportistas, el seguimiento, las incidencias, los costes y las devoluciones.
La información deja de poder estar repartida.
El equipo necesita una visión más clara de lo que está ocurriendo.
No se trata de incorporar tecnología porque sí.
Se trata de reducir tareas manuales y centralizar información.
Por ejemplo, una empresa puede necesitar una mayor integración entre su ecommerce, la gestión de pedidos, los transportistas, el seguimiento, el almacén y la atención al cliente.
Cuantas más herramientas funcionan de manera aislada, mayor puede ser la complejidad de la operativa.
Una plataforma avanzada puede ayudar precisamente a centralizar procesos y mantener una visión global de la gestión logística a medida que aumenta el volumen.
| ÁREA | 100 PEDIDOS | 1.000 PEDIDOS/MES |
| Procesos | Principalmente manuales | Necesidad de procesos definidos |
| Pedidos | Fáciles de revisar individualmente | Necesidad de gestión estructurada |
| Transportistas | Gestión puntual | Mayor necesidad de centralización |
| Incidencias | Se resuelven de forma individual | Necesitan un proceso claro |
| Información | Puede estar repartida | Necesidad de visión global |
| Equipo | Dependencia del esfuerzo individual | Necesidad de organización y responsabilidades |
| Tecnología | Apoyo operativo | Elemento clave para escalar |
Lo que funcionaba con un volumen pequeño no tiene por qué funcionar cuando el negocio crece.
Revisar los procesos periódicamente es una parte necesaria de la escalabilidad.
Si solo una persona sabe cómo funciona una parte importante de la logística, existe un riesgo operativo.
Los procesos deberían ser claros y accesibles para el equipo.
Incorporar nuevas plataformas puede solucionar un problema puntual, pero también puede generar más complejidad si cada herramienta funciona de manera aislada.
Las incidencias pueden ser una señal de que un proceso necesita revisarse.
No conviene esperar a que el problema afecte a una parte importante de los pedidos.
El crecimiento logístico no debería medirse únicamente por la cantidad de pedidos que salen.
También importa cómo se gestionan, cuánto tiempo requieren y qué nivel de control existe sobre toda la operación.
No existe un número exacto de pedidos que determine cuándo debe cambiar una operativa.
Dos empresas con el mismo volumen pueden tener necesidades completamente diferentes.
Dependerá del tipo de producto, el número de referencias, los pedidos medios diarios, el número de transportistas, los mercados en los que opera, la complejidad de los envíos, la capacidad del equipo y el espacio disponible.
Más que fijarse únicamente en una cifra, una empresa debería observar las señales.
Si el equipo dedica demasiado tiempo a tareas repetitivas, aumentan los errores o se pierde visibilidad sobre los pedidos, probablemente ha llegado el momento de revisar la estructura.
El objetivo no debería ser construir una estructura gigantesca antes de necesitarla.
Pero sí crear una logística capaz de adaptarse.
Algunos pasos pueden ayudar:
Además, cuando el crecimiento empieza a exigir más espacio o una operativa diferente, también puede ser necesario revisar las necesidades de almacenamiento.
Pasar de 100 a 1.000 pedidos al mes no es simplemente multiplicar el volumen.
Es cambiar la complejidad de la operación.
En las primeras etapas, una empresa puede apoyarse en procesos manuales y en el esfuerzo del equipo.
Pero, a medida que crece, necesita procesos más claros, mayor visibilidad y herramientas que permitan gestionar la operativa sin perder el control.
La logística debería evolucionar antes de convertirse en un problema.
Porque cuando el crecimiento está bien acompañado, vender más no tiene por qué significar trabajar diez veces más.
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