SEUR Pickup para ecommerce: ventajas para tus clientes
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Cuando se habla de los costes de un ecommerce, normalmente se piensa en publicidad, producto, desarrollo web o atención al cliente.
Sin embargo, hay una parte del negocio que puede tener un impacto directo en la rentabilidad de cada pedido: la logística.
Preparar un pedido, almacenarlo, embalarlo, enviarlo, gestionar una posible incidencia o procesar una devolución tiene un coste. El problema es que muchas empresas conocen cuánto pagan por cada envío, pero no tienen una visión completa de cuánto cuesta realmente toda su operativa logística.
Y esa diferencia es importante.
Porque el coste logístico de un ecommerce no es únicamente el precio que cobra un transportista.
En esta guía vamos a analizar qué elementos forman parte del coste logístico, cómo calcularlo y qué debe revisar una empresa para entender cuánto está invirtiendo realmente en gestionar sus pedidos.
No existe una cifra única.
El coste depende de factores como el volumen de pedidos, el tipo de producto, el espacio de almacenamiento, el embalaje, los destinos, los transportistas y el nivel de automatización de la operativa.
Pero, para conocer el coste real, una empresa debería tener en cuenta todo lo que ocurre desde que un producto entra en el almacén hasta que llega al cliente.
Esto incluye el almacenamiento, la preparación de pedidos, el picking y packing, el embalaje y etiquetado, el transporte, la gestión de incidencias, las devoluciones y los recursos humanos y tecnológicos necesarios para gestionar toda la operativa.
Por eso, analizar únicamente la factura del transporte puede dar una visión incompleta de la realidad.
El primer coste depende de dónde se guarda la mercancía.
Si la empresa utiliza un espacio propio, debe tener en cuenta no solo el alquiler o mantenimiento del almacén, sino también otros recursos asociados, como los suministros, las estanterías y el equipamiento, la seguridad, el personal o los sistemas de gestión de stock.
En el caso de trabajar con un operador externo, el coste puede estructurarse de otra manera, normalmente en función del espacio, volumen o número de referencias almacenadas. Para empresas que necesitan adaptar su capacidad logística al crecimiento del negocio, los servicios de fulfillment y almacenaje pueden ser una alternativa a mantener toda la infraestructura internamente.
Cada pedido necesita ser localizado, preparado y revisado antes de salir.
Este proceso suele incluir el picking y packing.
El coste dependerá del número de pedidos, productos por pedido y complejidad de la preparación.
No cuesta lo mismo preparar un pedido con un único producto que uno con cinco referencias diferentes.
Las cajas, sobres, rellenos, cintas, etiquetas y otros materiales también forman parte del coste logístico.
Aunque individualmente puedan parecer gastos pequeños, multiplicados por cientos o miles de pedidos pueden representar una partida relevante.
Además, un embalaje mal diseñado puede generar otros costes indirectos, como daños durante el transporte o un exceso de peso volumétrico.
Es uno de los costes más visibles.
Pero incluso aquí existen muchas variables. El precio puede cambiar según el destino nacional o internacional, el peso y las dimensiones del paquete, el tipo de servicio, la urgencia de la entrega, las recogidas, los recargos o los servicios adicionales.
Por eso, conocer el precio medio de envío no siempre es suficiente. También conviene analizar cómo cambia el coste según el tipo de pedido y el destino.
Las incidencias también tienen un coste, aunque no siempre aparezcan directamente en una factura.
Cada vez que una persona tiene que revisar un envío, contactar con un transportista o responder a un cliente, la empresa está dedicando recursos a esa operación.
Si el número de incidencias aumenta, también aumenta el coste interno de gestionarlas.
Las devoluciones pueden generar costes adicionales de transporte, recepción, revisión y reincorporación del producto al stock.
Por eso, para conocer la rentabilidad real de la logística, también conviene analizar qué ocurre después de la entrega.
Muchas empresas utilizan diferentes herramientas para gestionar pedidos, stock, etiquetas, transportistas y seguimiento.
Estas plataformas pueden tener un coste económico directo, pero también es importante analizar si ayudan a reducir tiempo y errores.
En logística, el coste de una herramienta no debería analizarse únicamente por lo que cuesta, sino también por los recursos que permite ahorrar o centralizar. Contar con una plataforma de gestión logística puede ayudar a reunir diferentes procesos en un mismo entorno y reducir la dependencia de múltiples herramientas.
Una forma sencilla de empezar a analizar la logística es calcular un coste aproximado por pedido.
La fórmula puede ser:
Coste logístico por pedido = (Costes logísticos totales del periodo) ÷ (Número total de pedidos)
Por ejemplo, imaginemos que durante un mes una empresa tiene:
| CONCEPTO | COSTE MENSUAL |
| Almacenamiento y espacio | 1.500 € |
| personal dedicado a logística | 2.000 € |
| Material de embalaje | 700 € |
| Tecnología y herramientas | 300 € |
| Transporte | 5.500 € |
| Otros costes operativos | 500 € |
| TOTAL | 10.500 € |
Si durante ese mes la empresa ha gestionado 1.000 pedidos:
10.500 € ÷ 1.000 pedidos = 10,50 € de coste logístico medio por pedido.
Este cálculo es una simplificación, pero permite empezar a entender una cuestión importante: cuánto cuesta realmente preparar y entregar cada venta.
Cuando el volumen crece, mantener los mismos procesos manuales puede hacer que aumenten las horas de trabajo y los errores.
El crecimiento no siempre reduce automáticamente el coste por pedido. Dependerá de cómo esté organizada la operativa.
Entrar en varias plataformas para gestionar pedidos, transportistas y seguimientos puede aumentar el tiempo necesario para completar cada operación.
La falta de centralización también puede dificultar el control de costes.
Uno de los errores más habituales es analizar únicamente las facturas más visibles.
Pero el tiempo del equipo, las incidencias o los procesos manuales también tienen un impacto económico.
Un embalaje demasiado grande puede aumentar el coste de transporte.
Uno insuficiente puede provocar daños.
Encontrar un equilibrio entre protección, eficiencia y dimensiones también forma parte de la estrategia logística.
Sin información sobre pedidos, incidencias, costes o rendimiento de los envíos, resulta difícil detectar dónde existen oportunidades de mejora.
Reducir costes no debería significar simplemente gastar menos.
El objetivo debería ser conseguir una operativa más eficiente.
Para ello, puede ser útil automatizar tareas repetitivas, centralizar la gestión de pedidos y transportistas, revisar los procesos de preparación, analizar el coste real por pedido y optimizar el embalaje. También es importante medir las incidencias y revisar periódicamente si la estructura logística sigue siendo adecuada para el volumen actual de la empresa.
Una gestión de envíos más centralizada también puede ayudar a reducir procesos dispersos y facilitar una visión más clara de la operativa.
En muchos casos, la mayor oportunidad no está en reducir el precio de un único envío, sino en mejorar todo el proceso que existe alrededor de ese pedido.
No es necesario esperar a tener un problema grave.
Hay algunos momentos especialmente importantes para revisar la estructura de costes:
La logística de un ecommerce no tiene un precio único.
Depende de cómo está organizada la empresa, qué vende, cuánto envía y qué procesos utiliza.
Pero una cosa es común en cualquier negocio: es difícil mejorar aquello que no se mide.
Conocer el coste logístico real por pedido permite detectar procesos ineficientes, entender mejor la rentabilidad y tomar decisiones con más información.
La logística no debería analizarse únicamente como un gasto necesario.
También puede convertirse en una parte estratégica del crecimiento de un ecommerce.
¿Sabes cuánto te cuesta realmente gestionar cada pedido?
Tener una visión más clara de tu operativa puede ayudarte a detectar costes ocultos, procesos ineficientes y oportunidades de mejora.
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